Teamtag Colegio Inlakesh aus Mexiko-City, 30. März 2026
Für die meisten der vierundzwanzig 17 - 19jährigen Schüler einer Waldorfschule aus Mexiko-City war es ein Traum an diesem Tag zum ersten Mal Schnee zu sehen! Aber bevor sie sich darin rumtollen und Schneebälle aufeinander werfen konnten, begann in meinem Atelier ein vierstündiger Teamtag. Die 24 Schüler sollten sich zu vier Teams zusammenschließen, die dann alle die selbe Aufgabe erhielten. Aus Sägeabschnitten eines weichen Kalksteins sollte jede Gruppe einen Bogen konstruieren. Anhand einer Zeichnung eines fünfteiligen Bogens, die jedem Team vorlag, sollten im entsprechendem Fugenschnitt die einzelnen Bogenabschnitte bearbeitet werden. Der fünfte Stein, der sogenannte Schlussstein, gab der ganzen Konstruktion schließlich den Halt. Bereit standen alle Arten von Sägen, Raspeln, Feilen, Stecheisen, Meißeln und Hämmern, sowie Schleifsteine und -papier.Die Gruppen arbeiteten zunehmend konzentriert nachdem sie verstanden hatten, was die Aufgabe war und wie sie sich dort einbringen konnten. Sehr unterhaltsam und ergreifend war der zwischenzeitliche begleitende Gesang der Schüler.
Unterstützt wurde jedes Team von einem in Steinarbeiten erfahrenem Teamer. Nach vier Stunden waren sehr unterschiedliche Bögen enstanden. Die einzelnen Steine wurden verpackt und werden dann auf alle Koffer verteilt, sodass sie in der Schule in Mexiko wieder zusammengefügt werden können und eine bleibende Erinnerung an diesen Tag darstellen werden.
Für uns vier Teamer war es eine interessante Erfahrung. Es hat uns regelrecht Spaß gemacht, diese sympathischen Schüler an diesem halben Tag begleiten zu können.
¡Para la mayoría de los veinticuatro alumnos de entre 17 y 19 años de una escuela Waldorf de la Ciudad de México, ver la nieve por primera vez ese día fue un sueño hecho realidad! Pero antes de que pudieran retozar en ella y lanzarse bolas de nieve unos a otros, comenzó en mi taller una jornada de trabajo en equipo de cuatro horas. Los 24 alumnos debían formar cuatro equipos, a los que se les asignó la misma tarea. Cada grupo debía construir un arco a partir de secciones de piedra caliza blanda cortadas con sierra. Basándose en un dibujo de un arco de cinco piezas que se les había entregado a cada equipo, debían trabajar las secciones individuales del arco en el corte de junta correspondiente. La quinta piedra, la llamada clave de bóveda, le daba finalmente estabilidad a toda la construcción. Se disponía de todo tipo de sierras, raspadores, limas, cinceles, martillos, así como piedras y papel de lija.
Los grupos trabajaron con creciente concentración una vez que comprendieron cuál era la tarea y cómo podían contribuir. Muy entretenido y conmovedor fue el canto de los alumnos que acompañó la actividad.
Cada equipo contó con el apoyo de un monitor con experiencia en trabajos con piedra. Al cabo de cuatro horas se habían creado arcos muy diferentes. Las piedras individuales se empacaron y se distribuirán en todas las maletas, para que puedan volver a ensamblarse en la escuela de México y constituyan un recuerdo perdurable de este día.
Para nosotros cuatro, los miembros del equipo, fue una experiencia interesante. Nos divertimos muchísimo acompañando a estos simpáticos alumnos durante esa media jornada.
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